...

30-12-10

"Si fuera sindicalista, me opondría al gasolinazo"

Tamaño
Votá

El presidente de Bolivia, Evo Morales, buscó calmar el descontento social. Anunció más fondos para las regiones, la universidad pública y un incremento del 50% de un subsidio a escolares

Crédito foto: EFE

"Si fuera dirigente, yo también haría eso, entiendo la situación del dirigente sindical. Pero si somos realistas, eso es permitir que el Estado pierda plata", dijo en rueda de prensa el mandatario.

 

En ese mismo encuentro anunció más medidas. Se entregará 100 millones de dólares más a las regiones y 20 millones a la universidad pública, además de que se aumentará en 50 por ciento el valor del bono anual que reciben los escolares, incremento que será solventado con los subsidios que se dejarán de pagar a los combustibles.


Las medidas son complementarias a las anunciadas anoche por el mandatario, entre ellas un aumento del 20 por ciento para el salario mínimo, y para policías, militares, profesores y profesionales de la salud, para paliar la inflación de entre el 7 y el 8 por ciento que disparó la decisión de elevar el precio de las naftas con el fin equipararlo con los valores de los países de la región.

 

En el caso del sector privado, el presidente se limitó a decir este jueves que el aumento salarial tendrá que ser negociado "entre empleadores y empleados", si bien expresó su deseo de que llegue también a un 20%, según las posibilidades de cada empresa.

 

Los anuncios del mandatario no frenaron las protestas convocadas para hoy en La Paz, Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este), ni el paro de transportistas que, sin embargo, se cumple parcialmente.

 

A pesar de las explicaciones de las autoridades gubernamentales y ejecutivos de la banca privada, todas las entidades bancarias sienten el pánico de los ahorristas en sus puertas ante la presunta retención de depósitos como sucedió en la Argentina en 2001.

 

El temor se apoderó del público ante los rumores de un corralito bancario y la eventual depreciación de la moneda estadounidense a cinco bolivianos.

 

Esos riesgos provocaron que las agencias financieras de bancos y mutuales, los cajeros automáticos e incluso las casas de cambios fueran rebasados por miles de usuarios en el país.

 

En diciembre de 2001, el Gobierno argentino restringió el retiro de depósitos de las entidades financieras con el fin de evitar la fuga de capitales, el pánico bancario y la quiebra de la economía.

 

Ante este hecho, el presidente Evo Morales aclaró que no se impondrá ningún corralito bancario e interpretó el miedo de los depositantes como un afán por obtener dinero para celebrar las fiestas de fin de año.

 

A las puertas de los bancos, mutuales y financieras se formaron filas de hasta 300 personas, pero a medida que la hora de cierre se aproximaba, la tensión aumentaba al extremo de generar violencia de los clientes para entrar por la fuerza hacia las cajas.

 

El ministro de Economía, Luis Alberto Arce, en compañía de los presidentes del Banco Central de Bolivia (BCB), Marcelo Zabalaga, y de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), Juan Carlos Salaues, hicieron un llamado a la calma a la población.

 

Pero el mensaje fue interpretado en otro sentido. Ahorristas dijeron que mejor era prevenir, pues el Gobierno había asegurado también que no habría gasolinazo, y éste se promulgó el domingo.

 

En paralelo, el sindicato de choferes del transporte público confirmó el paro nacional para esta jueves en respuesta al gasolinazo que elevó el precio del combustible un 83% y que, a su vez, generó aumentos en el pan, el taxi, entre otros.

 

Manifestaciones populares y cortes de ruta se reproducen en Oruro, Sucre y El Alto. Los productores cocaleros -anterior trabajo de Evo Morales y su principal apoyo político y social- también hacen piquetes en protesta porque el alza salarial del 20% sólo es para los policías, militares, empleados de salud y docentes.