Los poco más de 5 mil habitantes de la isla Navidad, en el estado insular de Kiribati, inauguraron la seguidilla de festejos. Los siguieron Nueva Zelanda y Australia

Navidad, también denominada Kiritimati, es una de las 33 islas y atolones del mencionado país del Pacífico. Está situada a 232 kilómetros al norte de la línea ecuatorial y fue el primer territorio poblado de la Tierra en recibir el Año Nuevo a las 10 GMT.
Una hora después, a las 11 GMT, fue el turno de Niue, las Islas Salomón, Nueva Zelanda y el reino de Tonga, pero no así de las islas de Samoa. Esto se debe a que esta última nación, que se encuentra al oeste de Navidad, está al otro lado de la línea internacional de cambio de fecha y los relojes locales marcan la madrugada entre el 30 y el 31 de diciembre.
En Nueva Zelanda, tanto en Auckland como Wellington se desplegaron espectáculos de fuegos artificiales que reunieron a miles de personas en las calles, donde las autoridades prohibieron el consumo de alcohol.
Por su parte, en Sidney, otras miles de personas se congregaron desde media tarde frente al icónico edificio de la Ópera para celebrar allí la llegada del año (a las 13 GMT), y observar su tradicional show de pirotecnia.
Sin embargo, otros más fanáticos esperaron desde las primeras horas de la mañana, instalados en las escaleras del vestíbulo exterior con sus canastas llenas de comida y en compañía de familiares y amigos.
Según las estimaciones oficiales, un millón y medio de personas vieron el tradicional espectáculo desde numerosos puntos de la ciudad, mientras que otros varios millones de personas pudieron disfrutarlo por televisión en todo el mundo.
Más de cinco millones de dólares y 7.000 kilos de explosivos se invirtieron en la creación de una cascada roja y blanca de fuego que cayó desde el puente, con 100 mil efectos pirotécnicos individuales distintos. Y todo este despliegue acompañó la entrada al puerto de unos 50 barcos iluminados.