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18-01-11

Revelan el lado oscuro de Sudáfrica 2010

Por Rosa Aranda
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La directora Constanza Macras estrenó The Offside Rules. La obra compara los problemas sociales que el fútbol no resolvió en Sudáfrica con lo ocurrido en Argentina en 1978


La obra se centra en la vida del Johannesburgo actual, una ciudad que 16 años después del fin oficial del apartheid sigue sufriendo una grave segregación y racismo y en la que los ricos y los pobres viven en mundos completamente diferentes.

 

Para retratar el lado oscuro de los grandes eventos deportivos, Macras, nacida en Buenos Aires en 1970 y residente en Berlín desde 1995, quiso contraponer la violencia y criminalidad de las que fueron advertidos los fans antes de la Copa del Mundo, el trato preferencial con el que fueron recibidos los turistas y la escasa mejora que el evento supuso para los sudafricanos.

 

Al ritmo del tamtan y de música africana, estadounidense y latinoamericana, combinado con una mezcla de video, música y humor, el grupo logró levantar al público de su asiento en algunos momentos y hacerle contener la respiración en otros.

 

El heterogéneo staff está formado por siete sudafricanos y tres artistas de la compañía de danza y teatro Dorky Park de Berlín, fundada en 2003 por Macras. Durante el estreno, los artistas, entre los que figuran la argentina Tatiana Eva Saphir y el español Hansel Nezza, tuvieron que salir varias veces al escenario para agradecer los impresionantes aplausos.

 

"En Alemania es muy fuerte la reacción del público", constató Nezza en entrevista con DPA. "Para nosotros el éxito es conseguir que el espectador entienda la magia del teatro", manifestó satisfecho el joven actor, de madre argentina y padre murciano y desde hace tres años en Berlín.

 

La obra, creada en Johannesburgo en colaboración con el Instituo Goethe, incluye un emocionante pasaje en el que Saphir pronuncia un monólogo con el que se denuncia cómo en el Mundial de Argentina 1978, con la victoria del anfitrión sobre Perú, se intentó tapar el escándalo de los desaparecidos en la última dictadura en ese país.

 

"No sabía cómo hacerlo para que no resultara trivial. Me ayudó mucho que fuera en inglés porque en mi propia lengua no hubiera tenido distancia para jugar con algunas cosas", aseguró.

 

Dos meses y medio pasaron los actores en Sudáfrica empapándose de la realidad del país en medio de la euforia mundialista. "Fue alucinante, una experiencia artística y humana increíble", dijo haciendo hincapié en que el objetivo era transmitir al público la experiencia recabada y demostrar que el país africano sigue padeciendo los mismos problemas estructurales.

 

La violencia, la pobreza, la brecha social, la falta de transportes públicos y el miedo a declarar la homosexualidad son sólo algunas de las cuestiones que tanto Saphir como sus compañeros denuncian en el escenario berlinés.

 

La obra está llena de contraposiciones. En una escena bailan un par de zulúes y lo hacen vestidos. La única bailarina que los acompaña, y además desnuda, es blanca. Y es precisamente la argentina Saphir. Ésa fue una de las escenas que más revuelo causó en el país africano.

 

La coreógrafa Macras, que estudió diseño de modas y danza en Argentina y continuó su formación en Nueva York y Ámsterdam, tenía sólo ocho años cuando el Mundial de fútbol se celebró en su país, pero se acuerda muy bien de que mientras los fans gritaban en las calles, a pocos metros, la dictadura torturaba en centros de detención clandestinos.

 

Con su obra, asume en cierto modo el papel de etnóloga para demostrar que aunque han pasado varias décadas de aquello y el Mundial tuvo lugar ahora en otro país y otro continente, los problemas siguen siendo los mismos.

 

Las grandes citas deportivas no unen a todas las personas, no logran difuminar las diferencias sociales ni erradicar problemas como la violencia o la pobreza, es el mensaje de Macras.

 




Fuente: DPA