Estados Unidos, Canadá y Europa aconsejan a sus ciudadanos no vacacionar en este destino, alcanzado por la guerra entre cárteles. El turismo cayó en un 90% en 2011

El presidente de México, Felipe Calderón, repite que hay que tener paciencia en la lucha contra el crimen organizado, pero hay zonas de México que han quedado prácticamente vedadas para el turismo.
La violencia relacionada con el narcotráfico se ha incrementado en Acapulco debido a que facciones del cártel de Los Beltrán Leyva se pelean por el territorio, desde que su líder, Arturo Beltrán Leyva, murió a manos de la Fuerzas Armadas mexicanas en diciembre del 2009. Se trata de un puerto estratégico para la entrada y salida de droga.
De hecho, los críticos de la ofensiva contra el crimen organizado, impulsada por el mandatario, advierten, justamente, sobre la incapacidad de la estrategia a la hora de erradicar las peleas internas, culpables de la mayoría de los más de 35 mil asesinatos registrados en México desde 2006.
Las playas de Acapulco fueron el escenario de dramáticas matanzas: a principios de este 2011 la Policía halló 15 cuerpos decapitados. Ese mismo fin de semana se contabilizaron 31 víctimas fatales vinculadas con el narco (ver nota relacionada). Las playas ya habían aparecido en la sección de policiales de los periódicos mexicanos cuando, a fines de 2010, se descubrió otra matanza. En esa oportunidad una banda criminal secuestró y ejecutó a un contingente completo de 20 turistas mexicanos que fueron hallados en una fosa común a más de un mes de su desaparición.
Con paradisíacas playas, ruinas arqueológicas y una sofisticada oferta gastronómica, el país tiene una estructura turística consolidada, que está pagando muy caro la equivocada estrategia del presidente Calderón en su combate al narcotráfico.
El cerco de seguridad implementado por tropas de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) en Acapulco para frenar la violencia de grupos del crimen organizado y narcoejecuciones en ese centro turístico, genera cada vez más enfrentamientos armados.
Ante la alerta de riesgo que emiten algunos gobiernos, empresarios hoteleros, gastronómicos y turísticos exigen la creación de oficina de crisis para contrarrestar la "mala imagen" del estratégico puerto. De hecho, estas alertas de países como Canadá y los Estados Unidos provocaron una considerable caída en la afluencia de turistas extranjeros en 2010 y, en lo que va de este año, el desplome fue tal que la industria ha disminuido en un 90%, según informó El Universal.
Los empresarios intentan convencer al mundo de que los turistas están seguros en Acapulco. Alegan que la violencia es intracárteles, pero broncearse rodeado de cadáveres no parece ser un buen plan.