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19-03-11 | Negocios

Brasil: reanudan la construcción de una polémica represa en el Amazonas

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El reinicio de la obra se produciría el próximo lunes, luego del freno decidido el miércoles pasado por la detención de una persona tras disturbios ocurridos en el lugar


La paralización de los trabajos en la gran represa hidroeléctrica de Jirau fue provocada por una ola de violencia que comenzó durante la noche del miércoles y que también llevó a interrumpir la construcción en la cercana represa de Santo Antonio. Este escenario alimentó los temores de retrasos en los proyectos clave para el ambicioso plan de infraestructura de la presidenta Dilma Rousseff.

 

"Con la presencia de las fuerzas nacionales, la policía federal y la policía militar estatal, que ya están en el lugar de la construcción para garantizar el orden y la seguridad de los empleados, la compañía reanudará sus actividades normales el próximo lunes", explicó el consorcio Energía Sustentavel a través de un comunicado difundido en la noche del viernes.

 

El grupo de empresas, liderado por GDF Suez -la mayor firma de energía del mundo-, había dicho el jueves que el freno en las obras podría impedir que la construcción de Jirau estuviese completa en su fecha prevista de 2012.

 

Sin embargo, todavía no hay una fecha prevista para reanudar las tareas en la represa de Santo Antonio, también ubicada en el Río Madeira. La construcción fue detenida para evitar que la violencia en Jirau se extendiese, según aseguraron desde el consorcio Santo Antonio Energia que opera dicho proyecto.

 

Ambas represas, que tendrán una capacidad instalada combinada de 6.450 megavatios, son parte del programa de inversión en infraestructura PAC de Rousseff, que incluye un desembolso de casi un billón de dólares.

 

Estos son dos de los pocos grandes proyectos hidroeléctricos que el gobierno brasileño ha logrado avanzar hasta su fase de construcción en años recientes, y están considerados  como fundamentales para satisfacer la creciente demanda de energía en la mayor economía de Latinoamérica.

 

Alrededor de 20 mil personas trabajan en la construcción de la represa donde agitadores, incluyendo a enmascarados que no trabajan en las instalaciones, les prendieron fuego a autobuses y a un complejo de viviendas. Al parecer los hechos de violencia se desencadenaron por una disputa entre dos empleados, señaló el consorcio que construye y operará la planta.

 

Aunque el incidente en Jirau parece aislado, igual podría aumentar las preocupaciones sobre demoras en otros grandes proyectos de infraestructura en Brasil. El gigante sudamericano busca resolver "cuellos de botella" con inversiones en generación de energía eléctrica, capacidad portuaria y líneas ferroviarias.