Organizaciones de derechos humanos coinciden en que la reelección que pretende el presidente "crea un fuerte clima de tensión y acoso contra quienes se oponen"
La presidente del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Vilma Núñez, remarcó que el "empeño" de Daniel Ortega en la reelección "ha polarizado la sociedad y creado un clima de tensión e incertidumbre" en una audiencia del 141º periodo de sesiones que celebra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
"Se inscribió con un mensaje de concentración de poder" y promovió la candidatura a la Vicepresidencia del ex jefe del Ejército Omar Halleslevens, afirmó.
El próximo 6 de noviembre Ortega aspira a prolongar su administración por cinco años más, pese a que existe una norma constitucional que prohíbe la reelección inmediata. El líder sandinista está en su segundo mandato (2007-2012), tras gobernar Nicaragua de 1985 a 1990.
Núñez denunció que "la campaña electoral ha recrudecido la persecución contra la sociedad civil".
Su organización y otras han sido "obstaculizadas y agredidas psicológicamente" por grupos que se identifican como juventud sandinistas.
Además, para el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, "Nicaragua evidencia una fragilidad constitucional, que se manifiesta en el vencimiento de los cargos de las autoridades del Consejo Supremo Electoral sin que hayan sido reemplazadas y el carácter 'restrictivo' de la ley electoral".
El comisionado de la CIDH, Felipe González, destacó la preocupación del ente de la OEA por denuncias de hostigamiento contra activistas y reiteró el deseo de la comisión de ir a Nicaragua, aunque un viaje así debe ser autorizado por el gobierno de Managua.
La oposición denuncia que Ortega no puede postularse a la reelección sucesiva porque la Constitución lo prohíbe. El máximo tribunal de justicia, de mayoría sandinista, dejó sin efecto esa prohibición el año pasado, pese que esas normas sólo pueden ser modificadas por el Congreso.