Asaltó la población de Jisr al-Shughur, donde más de 100 policías fueron asesinados por negarse a disparar contra manifestantes. Al Assad cortó las comunicaciones teléfonicas y niega que haya deserción en sus fuerzas

"El ejército árabe sirio empezó esta mañana su misión nacional en Jisr al Shugur, donde la gente sufre la intimidación de grupos armados", indicó la televisión estatal, que insiste en responsabilizar a grupos armados terroristas de las protestas populares en favor de un cambio democrático en el país.
Por su parte, organizaciones opositoras señalaron que las Fuerzas Armadas irrumpieron con tanques en la población de Ariyah. El grupo Flash confirmó la versión en Facebook y señaló que se oyen disparos en el lugar.
Además de Ariyah, la ofensiva también se siente en Sermaniya, situada en la provincia de Idleb, a 8 kilómetros de Jisr al Shughur.
Ya el pasado día 8, esta red opositora denunció que unos 40 tanques y unos 50 vehículos de transporte de soldados se habían concentrado a cuatro kilómetros de Jisr al Shugur.
Otro grupo opositor, Sham, afirmó entonces que decenas de miles de personas habían huido de la región hacia la cercana frontera turca por miedo a la represión.
Según estos grupos, las autoridades cortaron las líneas de los teléfonos móviles en Jisr al Shugur, excepto la línea de telefonía de Syriatel, presidida por el magnate Rami Majluf, primo de Bashar Al Assad.
La TV oficial denunció que las bandas armadas que supuestamente controlan la región prendieron fuego cultivos y bosques alrededor de Jisr al Shughur.
Este asalto se esperaba desde que las autoridades anunciaran la muerte de al menos 120 personas el lunes pasado, entre ellas, un gran número de policías, en un supuesto ataque de "guerrillas armadas".
Desde entonces, ofrecieron distintas informaciones sobre la presencia de grupos terroristas en la localidad y sus planes, así como peticiones de socorro de los habitantes de la población.
Además, frente a las apariciones de supuestos oficiales sirios en canales internacionales árabes anunciando su abandono del Ejército en protesta por el asesinato de civiles, la televisión estatal mostró las declaraciones de un anciano que aseguró que le ofrecieron dinero a cambio de decir que había abandonado las Fuerzas Armadas.
El régimen sirio, que mantiene un draconiano control sobre los medios de información, sostiene que detrás de las manifestaciones populares que se extienden por todo el país exigiendo reformas democráticas hay una conspiración internacional y grupos terroristas que atacan indistintamente al Ejército y a la población civil.