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22-06-11 | Política

El G-20 busca poner un techo a los alimentos

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Los ministros de Agricultura del grupo se reúnen en París para debatir la suba de precios. Europa quiere regulación, y los emergentes proponen más producción de materias primas sin intervención estatal

Crédito foto: AP

Con la difícil tarea de encontrar un mecanismo que le ponga freno a la suba de los precios agrícolas, los ministros de Agricultura de las 20 economías más industrializadas y las denominadas emergentes (G-20) se reunirán esta semana en París.

 

La posición de los países emergentes productores de alimentos (Argentina y Brasil entre ellos) será la de estimular el crecimiento de la producción y no controlarla, a diferencia de la propuesta francesa de regulación de los mercados financieros relacionados con las materias primas.

 

El G-20 está integrado por la Unión Europea, el Grupo de los Siete (conformado por Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) y Corea del Sur, la Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía y Rusia.

 

Desde 2003, los precios de las commodities agrícolas mantienen una tendencia ascendente, ratificada en los últimos años por cuestiones climáticas y de demanda mundial.

 

Sobre los valores agrícolas también pesaron en los últimos años cuestiones vinculadas con la cotización del dólar, la suba del petróleo, incrementos en los costos de producción y también el efecto de sequías en Rusia, Australia y Argentina.

 

Para las próximas dos décadas, el escenario tendería a agravarse, de acuerdo con las proyecciones mundiales, lo que dificultará aun más la alimentación en los países menos desarrollados.

 

Según la ONG Oxfam Internacional, muy crítica respecto de las consecuencias que traerá aparejada para la población más postergada el alza en los precios agrícolas, el precio del maíz podría crecer casi 90 por ciento en los próximos 20 años. La organización le ha solicitado al G-20 apostar por las reservas de alimentos, como un método eficaz para luchar contra la volatilidad de los precios agrícolas.

 

Más allá de las buenas intenciones de los países miembros de arribar a un acuerdo durante la reunión en París, los analistas sostienen que las diferencias en las posiciones dificultan cualquier consenso.

 

Mientras para los países productores de granos, como Argentina, Brasil y Estados Unidos, la solución es incrementar la producción agrícola, apoyada en el incentivo que hoy dan los precios internacionales, propuestas como las de Francia se inclinan por regular los mercados financieros agrícolas.

 

Francia propone topes a la cantidad de compras que puede hacer un inversor en los distintos mercados de futuros; o bien fijar un depósito mínimo en efectivo cada vez que se hacen transacciones en derivados de los mercados de granos. El Reino Unido rechaza este intervencionismo.

 

La estrategia de transparentar la información sobre la oferta mundial de granos, como elemento para dificultar la especulación financiera, sería una salida intermedia entre las propuestas de regular los mercados y de promover una mayor producción.

 

Sin embargo, esta posición tampoco será fácil de consensuar. China es poco proclive a dar información sobre su reserva alimentaria, porque la considera estratégica. Y Rusia no es partidaria de adoptar un compromiso que le impida prohibir sus exportaciones cuando lo necesite.

 

Francia, al igual que Brasil, Estados Unidos y Argentina impulsa las producción de biocombustibles, una industria a la que muchos culpan de incentivar aun más los precios agrícolas. Pero el tema no está incluido en la agenda de discusión de París.