Grecia aprobó un drástico plan de austeridad para seguir recibiendo asistencia financiera internacional y evitar la quiebra. Al igual que Atenas, otros países europeos aplican medidas de ahorro con las que esperan reducir su déficit público

Grecia:
Atenas adoptó en mayo de 2010 un plan de austeridad sin precedente para reducir su déficit público al 1% en 2014. A cambio del estricto cumplimiento de ese plan, los países de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) acordaron con Grecia un plan trienal de prestámos de 110.000 millones de euros, para permitirle que se financie a una tasa abordable.
En 2010, las medidas adoptadas (congelación de las pensiones, recortes de los salarios de los funcionarios, aumento del IVA, lucha contra el fraude fiscal) redujeron el déficit en cinco puntos, a 10,5% del PIB, un nivel superior al previsto inicialmente.
Viendo que los mercados siguen exigiéndole tasas prohibitivas, Atenas se ha visto obligada a pedir de nuevo ayuda a la UE y el FMI para evitar la suspensión de pagos. El gobierno aplicará un nuevo plan de austeridad entre 2012 y 2015, consistente en 28.400 millones de euros de recortes y 50.000 millones en privatizaciones.
Italia:
Bajo presión de las agencias de calificación, que amenazan con degradar la deuda italiana, el gobierno prevé adoptar el jueves un nuevo plan de austeridad de 43.000 millones de euros, para cumplir su compromiso de lograr un cuasi equilibrio presupuestario en 2014.
La mayoría de las medidas están previstas para los años 2013-2014. Para 2011 y 2012 ya están previstos recortes por valor de 25.000 millones de euros, según un plan adoptado el año pasado.
El nuevo plan prevé aumentar la edad de jubilación, reducir los gastos en sanidad, prolongar hasta 2014 la congelación de sueldos y de contrataciones en el sector público y reducir los salarios de los ministros. En paralelo, el gobierno quiere bajar el impuesto sobre la renta. Compensará esa medida reduciendo los nichos fiscales y aumentando las tasas sobre los ingresos financieros.
España:
Bajo presión internacional, Madrid efectuó en los últimos meses reformas en el mercado laboral y en el sistema bancario, promoviendo la fusión de cajas de ahorro regionales, debilitadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Adoptó un plan de rigor para reducir el déficit público del 9,2% alcanzado el año pasado a 6% este año y a 3% en 2013.
Entre las medidas más emblemáticas e impopulares figuran la reducción en un 5% de los sueldos de los funcionarios, la congelación de las pensiones, y la supresión de ayudas como el "cheque bebé" de 2.500 euros concedido por el nacimiento de cada niño.
Portugal:
A cambio de un plan de ayuda de 78.000 millones de euros concedido en mayo por la UE y el FMI, Lisboa tendrá que reducir su déficit del 9,1% del PIB el año pasado a 5,9% este año, con un objetivo del 3% en 2013.
Constreñido por la asistencia financiera exterior, el gobierno tendrá que "flexibilizar" el mercado de trabajo, promover la libre competencia en la energía y las telecomunicaciones y reducir el número de funcionarios. También tendrá que privatizar varias empresas, como la aerolínea TAP.
El nuevo gobierno conservador de Pedro Passos Coelho presentó medidas suplementarias, como la suspensión de la construcción de la línea de alta velocidad Lisboa-Madrid o la privatización de medios de comunicación públicos.
Reino Unido:
Londres adoptó el plan de rigor más severo de los grandes países industrializados desde el inicio de la crisis financiera, para eliminar el déficit público de aquí a 2015. Dicho plan combina una reducción de los gastos del Estado y de las administraciones locales, aumentos de impuestos y la destrucción de más de 300.000 puestos de trabajo en el sector público.
Irlanda:
La UE y el FMI acordaron a la isla a fines de 2010 un plan de rescate de 85.000 millones de euros. Dublín se ha comprometido a cambio a tomar medidas para sanear sus cuentas públicas, reformar su economía y reestructurar sus bancos, devastados por la crisis de las hipotecas "subprime".
El déficit público se disparó al 32% del PIB el año pasado, por la decisión del gobierno de asumir en su presupuesto las deudas de los bancos privados. El ejecutivo quiere este año reducir el déficit a 10,6% del PIB.