La región registra apenas el 8,9% de la población mundial, pero concentra el 27% de los asesinatos. "Los pobres son quienes más sufren la violencia", aseguró Heraldo Muñoz, del PNUD de Naciones Unidas

"La inseguridad es una de las grandes amenazas al Estado y a América Latina. Es una epidemia. La gente se siente amenazada al salir a las calles, a los lugares públicos, incluso se siente amenazada en sus hogares. Y cada vez más los ricos se protegen con policías privadas", afirmó el director regional para América Latina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Heraldo Muñoz explicó para El Universal que en Guatemala, por ejemplo, hay 35 mil policías y 120 mil guardias privados, esto para explicar que "los ricos se protegen con murallas cada vez más altas, con más policías privados, y los pobres generalmente son los que sufren más el embate de la violencia, del crimen y de la inseguridad. Y esa es una situación intolerable".
El funcionario de la ONU explicó que las respuestas a esta crisis radican en una reforma integral de las instituciones. "Yo entiendo que muchos gobiernos tienen en la mano dura una respuesta a las necesidades que tienen de mejorar la situación de inseguridad durante los períodos presidenciales respectivos de cada país, pero si no hay un enfoque integral, que incorpore las dimensiones sociales, que incorpore la reforma de la policía, a los sistemas penales y de justicia, creo francamente que no vamos a poder lidiar con el problema", advirtió.
América Latina alberga al 8,9% de la población mundial. "No somos los más pobres, pero sí somos los campeones de la desigualdad, lo que significa un lastre para avanzar al desarrollo. Y si no se corrige esta desigualdad de ingreso, de género, de territorio y de etnia, difícilmente saldremos del pantano y seremos una región que aspire a mejorar su desarrollo", detalló.
Muñoz informó que de los 15 países más desiguales del mundo, 10 son latinoamericanos. "Todavía no alcanzamos lo necesario para abatir este problema. Los Gobiernos deben poner como prioridad la reducción de la desigualdad que se perpetúa por la corrupción y por la baja calidad de la representación política".
En este sentido, aseguró que no basta con mejorar los indicadores económicos, hay que combatir la pobreza. "Necesitamos continuar con las políticas de lucha contra la pobreza y ese es un desafío para la agenda política de nuestra región. No basta el crecimiento económico si éste no entra a las casas de los menos privilegiados, de los indígenas, de los afrodescendientes, de los sectores más vulnerables", afirmó.