El desinterés de los países por unificar el marco legal sobre los apátridas es la principal causa. La ONU lanzó una campaña mundial para reducir su número. Vea las fotos

A cinco días de celebrarse el 50º aniversario de la Convención sobre la Reducción de la Apatridia, el organismo internacional decidió reforzar su lucha para que millones de personas alcancen su categoría de ciudadanos.
Se considera apátrida a quien no es reconocido como ciudadano por ningún Estado. Esta condición puede heredarse -por nacer de padres apátridas- o bien sobrevenir en algún momento de la vida por motivos geopolíticos. La pérdida de la ciudadanía conlleva la de otros derechos básicos, además de la desprotección legal ante el mundo.
Técnicamente, estas personas no existen. En ningún lugar son ciudadanos ni poseen nacionalidad alguna. Ello conlleva, en muchos casos, la violación de sus derechos básicos y la imposibilidad de acceder a un empleo, una vivienda, educación y salud.
"Estas personas están con una necesidad desesperada de ayuda porque viven en un limbo legal de pesadilla", explicó Antonio Guterres, Alto Comisionado para los Refugiados. "Son algunos de los más excluidos del mundo. Aparte de la miseria causada a estas personas, el efecto de marginar a grupos enteros a través de generaciones crea un stress en las sociedades en las que viven y es, a veces, una fuente de conflicto", explicó.
De acuerdo al Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR), las personas pueden convertirse en apátridas por motivos tales como traspasos de territorio entre Estados, división o disolución nacional, privación arbitraria de la nacionalidad por las autoridades a un ciudadano o a grupos (por motivos políticos, raciales, etc.), vacío legal surgido de diferencias en las normativas sobre nacionalidad entre los países, entre otros (para ver la lista completa cliquear aquí).
En la mayoría de los casos, cuando los padres son apátridas, sus hijos también lo son desde el momento en que nacen. Como resultado, la extrema pobreza y la exclusión son heredadas. Además, sin una nacionalidad, es extremadamente difícil para los niños obtener una educación formal y otros servicios básicos.
La discriminación contra las mujeres agrava el problema. El sexo femenino se encuentra entre los grupos más vulnerables. Al menos 30 países mantienen, en la actualidad, leyes de ciudadanía que las segregan. En algunos de ellos, pierden la ciudadanía si contraen matrimonio con un extranjero. En muchos otros, no les permiten pasar su nacionalidad a sus hijos.
Según datos de ACNUR, la apatridia es particularmente grave en el sudeste Asiático, Asia Central, Europa del Este y el Medio Oriente. En estas regiones, la creación de nuevos países y la persecución a minorías étnicas son las principales causas.
La secesión de Estados conlleva el riesgo de que algunas personas sean excluidas de ciudadanía. El mundo celebró el surgimiento de Sudán del Sur, en julio pasado, pero aún queda por resolver cómo las nuevas leyes de ciudadanía serán implementadas, advirtieron desde el organismo.
"La disolución de Estados, la formación de nuevos Estados, el traspaso de territorios y el nuevo trazado de fronteras fueron las principales causas de apatridia durante las dos décadas pasadas", recordó Mark Manly, jefe de la Unidad de Apatridia en ACNUR.
Para dar muestra del poco grado de interés por parte de los gobiernos, el organismo destacó que, hasta el 25 de agosto, sólo 66 Estados son parte de la Convención de 1954 sobre el Estatuto de las Personas Apátridas, que define quién es una "persona apátrida" y establece los estándares mínimos de tratamiento. Mientras que sólo 38 adhirieron a la de 1961 para Reducir la Apatridia, que provee los principios y un marco legal para ayudar a prevenir la problemática.