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04-12-11 | Política

Los detalles del "aterrador" ataque a la embajada británica en Irán

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Dominick Chilcottm, el embajador de Londres en Teherán, narró el episodio en el que cientos de partidarios del régimen de Mahmoud Ahmadinejad irrumpieron en el edificio y amenazaron a los empleados

Crédito foto: Reuters

 

Debe haber sido una experiencia "muy aterradora" para los trabajadores de la embajada que se encontraban en el lugar al momento del asalto el martes, dijo Chilcottm, quien ya se encuentra en Londres tras la decisión del gobierno británico de retirar el personal de Irán.

 

En declaraciones recogidas por la agencia Europa Press, el diplomático explicó que, en vistas de que un ataque era inminente, se decidió, entonces, trasladar a parte del personal y a sus familias a un complejo residencial en el norte de Teherán para garantizar su seguridad. Sin embargo, la turba de manifestantes -que protestaba contra las sanciones impuestas por Gran Bretaña al plan nuclear iraní- también asaltó ese segundo edificio.

 

El personal de la embajada siguió los "procedimientos establecidos", explicó Chilcottm. "Dos de nuestros empleados pudieron salir, aunque se montaron en un coche, fueron perseguidos hasta la puerta y se bajaron justo antes de que los asaltantes los alcanzaran", dijo.

 

En tanto, el resto hizo "lo que tenía que hacer, ir a zonas seguras", indicó. Y precisó que existen lugares especialmente habilitados para que, frente a un hecho de esta naturaleza, varias personas puedan encerrarse "durante un tiempo limitado".

 

"Uno de nuestros trabajadores se metió en esta habitación y bloqueó la puerta con un fuerte seguro y una cama y se arrimó contra la pared", informó el ministro. "Durante 45 minutos, pudo oír a personas intentando echar abajo la puerta, rompiendo las ventanas e intentando entrar porque sabían que estaba allí", relató.

 

Fueron siete los empleados de la sede diplomática los que finalmente fueron retenidos por los manifestantes, que los obligaron a quedarse sentados y en silencio. "No podían hablar en la habitación con los asaltantes, sin saber siquiera lo que estaba pasando", dijo.

 

Chilcott no dudó a la hora de implicar al régimen en el episodio. "Ese tipo de actividad sólo se lleva a cabo con el consentimiento y el apoyo del Estado", dijo, en sintonía con lo denunciado por la oposición iraní, que acusó al ayatolá Ali Khamenei de ordenar y supervisar los destrozos. "Con la perspectiva que da el tiempo, es muy claro que fue una actividad apoyada por el Estado", insistió.

 

El ataque llevó a Londres a cerrar su delegación en ese país, al tiempo que expulsó a los representantes de Teherán en el suyo. Esa decisión se extendió por otros países europeos que tomaron medidas similares para manifestar su apoyo. 




Fuente: Europa Press