El otrora numeroso grupo de precandidatos republicanos se redujo a dos. Salvo que se dé otro giro dramático, el ganador será el ex gobernador de Massachusetts o el ex presidente de la Cámara de Representantes de los EEUU

La suspensión de la campaña de Herman Cain el sábado (ver nota relacionada) y el intento del gobernador de Texas Rick Perry por retomar el impulso en su maltrecha campaña han llevado el enfoque del partido a Romney y Gingrich. Se trata de figuras contrastantes en cuanto a personalidad, experiencia de gobierno y organización de campaña.
Romney ha conservado una buena infraestructura política desde su campaña de 2008, particularmente en Nueva Hampshire. Gingrich, cuya campaña estuvo cerca de colapsar hace varios meses, depende más de su desempeño en los debates televisados y del apoyo que ganó con los conservadores como líder del Congreso en las décadas de 1980 y 90.
En un encuentro informal en Nueva York patrocinado por simpatizantes del Tea Party -un grupo ultraconservador dentro del Partido Republicano-, Gingrich se negó a declarar la contienda como una carrera directa entre él y Romney. Cualquiera de los otros aspirantes puede repuntar antes de las asambleas electorales de Iowa -en un mes-, dijo Gingrich, como le ocurrió a su campaña, que no despegó sino hace apenas unos meses.
"No voy a decir que alguno de mis amigos no pueda sorprendernos de repente", dijo, destacando que el representante federal por Texas Ron Paul tiene una fuerte organización en Iowa, de donde es oriunda otra competidora, la representante federal por Minnesota Michele Bachmann.
Gingrich también alabó a Cain por traer optimismo y "grandes ideas" a la campaña. "Tuvo el valor de lanzar el plan 9-9-9, el cual, les guste o no, era una gran idea y empezaba a elevar el debate hacia mayores soluciones y no las típicas pequeñeces impulsadas por la negatividad de los consultores", dijo Gingrich.
Las diferencias políticas e ideológicas entre Gingrich y Romney son un poco más difíciles de discernir. Ambos han modificado posturas previas, y Gingrich en particular es conocido por virar a territorios poco comunes, como la práctica de trabajo infantil.
Si Romney, quien ha sido visto como la nominación más probable desde el principio, siente a Gingrich muy cerca, no lo demostró el sábado, cuando hacía campaña en Nueva Hampshire, el estado donde se votará el 10 de enero en las primarias, una semana después de las asambleas electorales de Iowa. El ex gobernador descartó en repetidas veces las invitaciones de los reporteros para que hablara sobre su rival, dando críticas sutiles mientras se enfocaba más en comentarios agudos contra el presidente Barack Obama.