Florindo Eleuterio Flores-Hala, conocido con el nombre de guerra de "Artemio", recibió a The Guardian en medio del valle del Alto Huallaga, la zona que controla. Vea el video
Siguiendo un camino a través de las plantaciones de coca del Huallaga, The Guardian fue recibido por un adolescente con un rifle automático. Estaba enfundado en una camiseta negra de Sendero Luminoso que en amarillo tenía escrito: "Ejército Guerrillero de Perú". El muchacho guió al equipo británico hasta un claro del bosque donde 34 jóvenes, todos armados y vestidos con uniformes del ejército, lo recibieron en formación.
En las laderas orientales de Los Andes, las aguas amarronadas del río Huallaga descienden a la selva amazónica. Allí, la altitud y el clima cálido del valle crean las condiciones ideales para el cultivo de coca, la hoja utilizada para elaborar cocaína. En la década de 1980 y 90, los capos de la droga colombianos, en connivencia con las Fuerzas Armadas peruanas, exportaron toneladas de coca de la región.
Florindo Eleuterio Flores-Hala, conocido con el nombre de guerra de "Artemio", controla el valle del Alto Huallaga. Para los peruanos es una leyenda popular: detestada y respetada por partes iguales. Como el comandante de la facción del Huallaga de la guerrilla comunista conocida como Sendero Luminoso, tiene reputación de sanguinario.
Él es el único miembro del comité central de la facción maoísta que todavía está vivo y en libertad. El líder del movimiento supremo, Abimael Guzmán, conocido como "Presidente Gonzalo", fue capturado en 1992, lo que marcó el rápido declive del grupo. En la actualidad, cumple sentencia de cadena perpetua, al igual que su compañera, Elena Iparaguirre.
Después de la muerte del máximo líder de las FARC de Colombia, Alfonso Cano, "Artemio" puede presumir de ser el último de una generación de líderes de la guerrilla de América Latina. También es uno de los más buscados por los Estados Unidos, que ofrece por él una recompensa de 5 millones de dólares. En este escenario, relata el periódico, "Artemio" no es un hombre fácil de encontrar. La última vez que habló con los medios internacionales fue en 2004.
"Un hombre mayor, vestido con el uniforme mismo de joven guerrillero, pero con una ligera barriga nos saludó calurosamente y se presentó como 'Artemio'", difundió el medio. "Después de algunos minutos y de un diálogo banal, abrió una botella de vino tinto dulzón del Perú y nos dijo lo mucho que nos esperaba", agrega el periodista.
"Artemio" comunicó que quiere una tregua y una amnistía general para ambas partes. Después de 30 años de lucha armada, dijo que estaría dispuesto a sentarse con el gobierno del presidente peruano, Ollanta Humala, y negociar un alto el fuego unilateral. "Sólo queremos hacer política, proponemos mantener una pequeña fuerza para nuestra defensa y no atacaremos siempre y cuando no seamos atacados. La lucha armada ha terminado", afirmó.
Admitió que le habían ofrecido un juicio justo si se entregaba, pero hay un punto álgido en la negociación: la liberación de líder supremo de Sendero Luminoso, Guzmán, una perspectiva imposible para cualquier gobierno peruano.
Para los miembros ortodoxos de Sendero Luminoso, Guzmán es la cuarta espada del comunismo después de Marx, Lenin y Mao. De acuerdo con la filosofía de Guzmán, la sangre era necesaria para la revolución. Una comisión de la verdad y la reconciliación 2003 estima que 69.280 peruanos fueron asesinados entre 1980 y 2000.
"Lamento profundamente la pérdida de vidas de soldados -los jóvenes como yo, que simplemente estaban cumpliendo órdenes. Pero que estaban defendiendo los intereses de los capitalistas y las clases burguesas", advirtió. Y agregó: "Soy un patriota peruano. Yo nací como un hombre en el Ejército. Ahora estoy en otro ejército, en el lado de la gente".
El lucrativo comercio de drogas transformó la zona en un campo minado de cuerpos mutilados tras el conflicto interno. En este tiempo, aparecieron decenas de cadáveres marcados como "soplones" o informantes, en Aucayacu (conocida por su violencia como la "Ciudad Juárez peruana").
"¿Cómo puede justificar esto?", le preguntó el periodista de The Guardian. "¿Qué más se puede hacer con un soplón? No hay otra opción con los informantes que matarlos".
Sendero Luminoso tenía un código de "aniquilamiento selectivo". Es decir que estaba contemplado matar a la población civil si ese episodio garantizaba el cumplimiento de ciertos objetivos. En una ocasión, una familia entera fue asesinada, incluyendo a una embarazada de nueve meses. "Ése sí fue un error", admitió. "Ponte en mis zapatos. Tengo que eliminar o me van a eliminar", intentó justificarse.