El presidente de Uruguay almorzó este martes en San Pablo con su "viejo amigo", el ex mandatario brasileño, quien está en tratamiento contra el cáncer. Quieren crear un grupo de intelectuales para promover integración

Lula "está bien de la cabeza y del corazón, con la perspicacia y alegría de siempre", expresó Mujica sobre la salud del carismático ex mandatario, que se recupera de un cáncer en la laringe y sigue un tratamiento de radioterapia. Mujica, que está de vacaciones, dijo a periodistas que decidió viajar a San Pablo para visitar a "ese luchador de Brasil y de América Latina por tanto y tanto tiempo", precisó un comunicado del Instituto Ciudadanía, fundado por Lula tras dejar el poder en 2011.
Ambos líderes abordaron temas políticos enfocados en la integración latinoamericana, según contó el jefe de Estado uruguayo. "Los pueblos se dan cuenta de la importancia concreta de la integración para su propia vida. Tal vez la China no necesite de integración, pero nosotros sí y esa es la preocupación de Lula y de eso hablamos", indicó Mujica. "Estamos viviendo un momento que nunca tuvimos. A pesar de todas las dificultades, nunca soñamos con ser una América Latina con la fuerza que estamos teniendo hoy", siguió el mandatario, un ex guerrillero de 76 años.
Durante el almuerzo, los mandatarios dijeron que les gustaría formar un grupo de intelectuales latinoamericanos para promover la integración regional. "Estamos empeñados en formar un grupo de intelectuales y pensadores para darle cuerpo a una doctrina para la integración", dijo Mujica a periodistas. "Queríamos hablar de esa política, de como él (Lula) está viendo el mundo y los rumbos de América" y por eso es necesario unir a los intelectuales latinoamericanos para "construir la matriz de una política de integración", apuntó el ex guerrillero y ahora presidente uruguayo.
El jefe de Estado uruguayo manifestó que la región pasó 300 años con los países dándose la espalda y "mirando para Europa", pero ahora es el momento de revertir ese panorama, con un Mercosur que creció "económicamente", pero que tiene que superar "algunas dificultades institucionales".
Por su parte, José Crispiniano, vocero del Instituto Ciudadanía, dijo a periodistas que se trató de "un almuerzo entre amigos", pues "ellos tienen una amistad desde mucho antes de convertirse en presidentes de sus países, y la reunión no tuvo ningún tipo de agenda o temario formal". El asesor indicó que el ex mandatario se sometió este martes a la décima sesión de radioterapia, de 33 programadas, y de inmediato se desplazó al hotel Sofitel Ibirapuera, donde están alojados en visita privada el jefe de Estado uruguayo y su esposa, la senadora Lucía Topolanski.
En el almuerzo, que fue en la habitación de Mujica, también participó el ex secretario general de la Presidencia de Brasil Luiz Dulci, actual asesor para Asuntos de América Latina del Instituto Cuidadanía.
Crispiniano detalló que Lula comenzó a sentir efectos colaterales "mínimos" esperados de su tratamiento, como una sensación de "arañones" en el área de la garganta, pero aclaró que la voz ronca del ex presidente no fue afectada durante los tres ciclos de quimioterapia y las posteriores sesiones de radioterapia.
Lula, el primer presidente de izquierda en la historia de Brasil, dirigió el país entre enero de 2003 y diciembre de 2010 y dejó la jefatura de Estado con un récord de 80% de popularidad tras dos mandatos consecutivos de gobierno. El 4 de enero comenzó un tratamiento de radioterapia, que debe durar entre cinco y siete semanas y apunta a erradicar por completo un tumor que fue detectado a finales de octubre.
A los 66 años, el ex mandatario recibe los lunes y viernes el tratamiento de radioterapia y los miércoles una quimioterapia complementaria. Los médicos del hospital Sirio Libanés, donde se trata el ex presidente, indicaron que después de la primera quimioterapia el tumor canceroso de tres centímetros se había reducido en un 75 por ciento.
Mujica retornará este mismo martes a Montevideo, después de visitar unos museos de San Pablo.