Un informe presentado al Gobierno galo afirma que la administración sanitaria conocía desde 1996 los peligros que implicaban los implantes de Poly Implant Prothese

"En 1996, las prótesis PIP comenzaron a llamar la atención de las autoridades francesas luego de una serie de mensajes electrónicos anónimos que denunciaban las prácticas fraudulentas de la empresa", informó este jueves el vespertino Le Monde, que se asombra por la falta de comunicación entre los organismos sanitarios.
"No hay errores mayores de las autoridades, sólo un problema de encuadramiento global de los dispositivos médicos", consideró ante la prensa Nora Berra, secretaria de Estado de la salud.
La investigación, que reconstruye la cronología con informes de los hospitales y clínicas, demuestra que la correspondencia entre PIP y las autoridades fue abundante.
Los implantes PIP, creados en 1991, fueron prohibidos en los Estados Unidos en 2000, pero sólo en abril de 2010 lo hizo Francia, dice el informe, que obligó al ministro de Salud, Xavier Bertrand, a anunciar este jueves refuerzos en los controles sobre la cirugía estética.
"Desde el inicio de la comercialización de las prótesis PIP, se señalan casos de rotura", revela el informe hecho por la Agencia de Seguridad Sanitaria de Productos para la Salud (Afssaps). Según la Unión Europea (UE), entre 300 mil y 500 mil mujeres de 65 países recibieron implantes de PIP. La mitad de ellas, en América del Sur; 15 mil, en la Argentina, afirma Afectadas, una asociación de víctimas.
Unas 500 mujeres argentinas que integran Afectadas, al igual que otras víctimas de Venezuela, Brasil y Colombia, presentaron en diciembre una denuncia penal en París contra la empresa francesa y reclaman que Francia y la UE formen un fondo para indemnización.
En tanto, este jueves Alemania y Bélgica, siguiendo el camino de Francia, la República Checa, Holanda y el Reino Unido, recomendaron la extracción de las prótesis PIP, pese a que las informaciones sobre los riesgos de rotura de las prótesis son aún inciertas.
En el Reino Unido, se afirma que la tasa de rotura de los implantes de la marca francesa oscila entre el 7% y 8 por ciento. En Francia, la Afssaps fijó dicha tasa en el 4 por ciento.
En cambio, no se sumó Australia, cuyo Ministerio de Salud asegura que no existe riesgo probado de rotura por su baja tasa de 0,4% y porque, según las pruebas realizadas, el gel de silicona industrial usado no es tóxico para los tejidos en contacto con el implante.
El viernes pasado, en Marsella, había sido detenido el fundador de PIP, Jean Claude Mas, quien se encontraba prófugo. Acusado de "lesiones involuntarias", Mas, de 72 años, afronta además una acusación de homicidio de los familiares de Edwige Ligoneche, quien falleció el 23 de noviembre pasado a los 53 años de un linfoma causado por la rotura de sus implantes PIP.
El lunes, el juez marsellés a cargo del caso le otorgó libertad condicional bajo una fianza de 100 mil euros, algo que para varios familiares de las víctimas es "incompresible".
A pesar de las repercusiones mundiales del caso PIP, el mercado de la estética continuará con un fuerte crecimiento en los próximos años, afirmó esta semana la revista económica Challenges. En 2011, el sector obtuvo ganancias globales por entre 3.200 y 3.800 millones de euros, según el estudio del IMCAS, el congreso internacional de cirujanos plásticos que tuvo lugar en enero en París y que marcó un incremento del 10% con respecto a 2010. El mercado seguirá con un crecimiento anual de al menos 12% y en 2016 el sector facturará más de 6 mil millones de euros.