Anne Sinclair, la mujer de Dominique Strauss Kahn, rompió el silencio y habló sobre el escándalo sexual protagonizado por el ex director del FMI. "Fue violento sentirse espiada, escudriñada, acosada", admitió

El 15 de mayo de 2011, el entonces director del Fondo Monetario Internacional fue detenido en Nueva York por intento de violación. Una de las empleadas del Hotel Sofitel aseguró haber sido sometida sexualmente por Dominique Strauss Kahn. Los cargos en contra fueron retirados unos meses después de que el caso saliera a la luz, al desmoronarse la credibilidad de su acusadora. Pero el escándalo le costó su puesto en el FMI y la carrera hacia la Presidencia de Francia por el Partido Socialista, en momentos en que todas las encuestas lo colocaban como el favorito para ganar las elecciones generales de mayo de 2012.
Su mujer, la reconocida periodista Anne Sinclair rompió el silencio en una entrevista para el diario español El País. "Entiendo bien que debían informar porque mi marido es un personaje público, pero algunos rompieron todos los diques y contaron muchas novelas. Medios teóricamente serios se convirtieron en tabloides metiéndose en mi vida personal, incluso en mi alma, diciendo lo que yo pensaba sin saberlo. Nadie salvo yo y mi familia debe saber lo que tengo en mente".
Sobre los reproches que recibió por soportar estoicamente todas las noticias que relacionaban a su marido con otras mujeres, incluso durante las acusaciones de violación, Anne Sinclair dijo estar muy tranquila. "Soy tan feminista como las que lo proclaman. He contribuido a hacer que las mujeres puedan ejercer un oficio de hombres. Me batí y me sigo batiendo por la igualdad de salarios y responsabilidades, y creo ser tan feminista como la que más. En lo que concierne a mi vida privada, sólo nos importa a mi marido y a mi familia, y a nadie más. Yo no me permitiría juzgar la vida de nadie, y reivindico mi derecho a manejar la mía como quiero y sin que nadie se entrometa", aseguró
Cuando se le preguntó por el episodio del ex director del FMI en el hotel de Nueva York, la periodista dijo sentirse invadida en su intimidad. "Fue violento sentirse espiada, escudriñada, acosada. No poder salir sin que vengan detrás los paparazzi, tener las cámaras apostadas en las ventanas de tu habitación. Creo que se han traspasado algunos límites y es urgente restablecer las fronteras entre la vida pública y la vida privada", reflexionó.
"Pero imagino que entiende que el caso fuera noticia...", repreguntó el periodista de El País. "Sí, lo entiendo muy bien. Pero una cosa es controlar a los personajes que tienen poder y otra meterse de una forma obscena en tu interior, mirar detrás de las cortinas...", remató.