El evento más importante de Fútbol Americano (NFL) y de mayor interés deportivo en los EEUU dejó una audiencia del 47,8% en la apasionante victoria de los Gigantes de Nueva York contra los Patriotas de Nueva Inglaterra

De acuerdo con la compañía Nielsen, entre el 45 y el 50 por ciento de los hogares que disponen de televisión de forma activa estuvieron siguiendo el partido que ganaron los Giants por 21-17 a los Patriots en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis.
Sólo el Super Bowl de 1987, que también disputaron los Giants pero contra los Broncos de Denver y que ganaron por 39-20 (47,9), y el del año pasado, que jugaron y vencieron por 31-25 los Packers de Green Bay contra los Steelers de Pittsburgh (47,9), lo superaron.
La igualdad en el marcador hasta el último segundo del partido hizo que se preste mayor atención, además del interés que generó el espectáculo de la cantante Madonna en el medio tiempo del partido.
El juego comenzó con un 43,3 por ciento de audiencia en la primera parte, que acabó con ventaja de 9-10 para los Patriots, y alcanzó el mayor índice, de 51,8, en la recta final, cuando los Giants remontaron en el cuarto período una desventaja ocho puntos (9-17).
Como se esperaba, el área de Boston fue la que logró más audiencia, con un 56,7 por ciento, para empatar la que se dio también en el Super Bowl de 2002, mientras que Nueva York logró un 49,7, que solo fue superado por la audiencia de 1987 (49,7). Las audiencias a nivel nacional serán dadas a conocer esta noche por la compañía Nielsen.
El área de Indianápolis registró un 56,4 por ciento de audiencia y fue la segunda mejor para una ciudad anfitriona, sólo superada por el 56,4 que se dio en Jacksonville (Florida) en 2006.
Una vez más, el Super Bowl fue una inversión segura para la cadena de televisión NBC, que trasmitió el partido, ya que le dejó 250 millones de ingresos con la venta de los 45 minutos dedicados a la publicidad y los 3,5 millones de dólares por cada anuncio publicitario de 30 segundos.
Además, la NBC también recibió la cuarta parte de los 1.000 millones de dólares que dejaron los patrocinadores del Super Bowl para confirmar que la crisis económica y la recesión comienzan a ser algo del pasado en los Estados Unidos.
Las tiendas de aparatos electrónicos también confirmaron que los telespectadores siguieron con la tendencia de ver el partido en pantallas de televisión más grandes y planas, que compran antes de que llegue el gran partido de fútbol americano, convertido una vez más en el producto único estadounidense.
Por eso, el elemento patriótico volvió a estar presente en algunos de los anuncios que se emitieron durante el Super Bowl y el gran favorito del público estadounidense fue el que presentó el veterano actor Clint Eastwood, de la Chrysler, en el que narraba todas las ventajas que tiene un producto auténticamente nacional.