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23-02-12 | Sociedad

Angustiosa búsqueda de pasajeros del tren estrellado en Argentina

Por Debora Rey
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Votá

A altas horas de la madrugada, los familiares deambulaban por morgues y hospitales en una desesperante búsqueda de información de sus allegados

Crédito foto: Télam

 

José Martínez esperaba que en la morgue le informaran si su madre Graciela Romero, 54 años, su esposa Verónica González, de 28, y al hijo de ambos, de 3 años, Alex Nahuel Martínez, estaba muertos después de no haberlos podido localizar desde el accidente y de no hallarlos en las listas oficiales de heridos que han circulado. El joven relató a la agencia AP que está muy angustiado le informaron que debía esperar horas para saber si hay una identificación positiva.

 

Entremezclado entre policías y psicólogos, Ezequiel Mercado contó que su mujer Sabrina Espíndola, de 29 años, empleada pública, no le respondió el celular cuando la llamó tras enterarse del accidente. "Fui a todos lados. Ella siempre está con su Blackberry. Siempre estamos en contacto. Dicen adentro (en la morgue) que NN no tienen, fuimos a todos los lugares. Esta morgue es lo último que pensaba, pero bueno y ahora está desaparecida. Llamo a su celular y suena, suena, pero no responde", dijo.

 

El tren viajaba en la hora pico y colmado de pasajeros cuando chocó en la estación, provocando una de las peores tragedias ferroviarias del país que y que evidencia nuevamente la decadencia de un sistema que fue privatizado y opera bajo cuestionables parametros de seguridad.

 

"Lamentablemente debemos informar que hay 49 fallecidos en el lugar", confirmó a periodistas el vocero de la policía federal, comisario Néstor Rodríguez. Explicó que entre las víctimas fatales hay 48 adultos y un menor. Más tarde, las autoridades anunciaron el deceso de otro pasajero, aumentando a 50 las víctimas mortales.

 

En tanto, de los más de 600 heridos, alrededor de 200 permanecen internados en hospitales. Numerosas personas divagaban mostrando las fotografías de familiares ante las cámaras de televisión esperando que alguien los identifique entre los heridos.

 

En una declaración a la prensa, el secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, reveló que según el sistema de posicionamiento global (GPS) del tren, la formación marchaba a 20 kilómetros por hora al faltar 40 metros para llegar al final de la vía. "No sabemos que pasó en esos últimos 40 metros. El tren no paró" y chocó contra el muro de contención, acotó. El maquinista sobrevivió pero se encuentra en terapia intensiva.

 

La empresa concesionaria del servicio, Trenes de Buenos Aires (TBA), dijo en un comunicado que está realizando "todas las tareas de investigación del siniestro para lograr el pronto esclarecimiento del hecho".

 

Se trata de la tercer peor tragedia ferroviaria en la historia. En febrero de 1970 un tren embistió a otro en la localidad de Benavídez, en la provincia de Buenos Aires, dejando más de 200 muertos. En el mismo mes de 1978 una formación chocó a un camión en el paso a nivel y causó la muerte de 56 personas. Es además el tercer accidente ferroviario con fallecidos en un año.

 

El accidente ocurrió a las 8.33 (1133 GMT), un horario en que miles de personas se trasladan desde los suburbios hacia la capital para trabajar. Según Schiavi, al momento de la tragedia viajaban entre 1.200 y 1.300 pasajeros. "Los dos primeros coches estaban abarrotados de gente, lo cual produjo que el accidente tomara ribete de tragedia", sostuvo.

 

Unos de los vagones se incrustó casi seis metros en el que tenía delante. Testigos relataron a los medios que muchas personas resultaron heridas en un revoltijo de metal y vidrios por la fuerza del choque. Los pasajeros dijeron que las ventanas se astillaron cuando se desprendió la parte superior de los vagones.

 

Más de 100 ambulancias y varios helicópteros participaron en el rescate de víctimas y heridos.

 

En tanto, la presidenta Cristina Fernández canceló todas sus actividades previstas para este miércoles a causa del accidente, que ha puesto nuevamente en primer plano la deficiencia del transporte público y la falta de seguridad para los millones de personas que diariamente utilizan el ferrocarril.




Fuente: AP