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24-02-12 | Política

Brasil: acusan a un senador de trabajo esclavista

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El Supremo Tribunal Federal (STF) abrió un proceso contra Joao Ribeiro, del Partido de la República, tras la denuncia de que mantuvo a 35 trabajadores en condiciones infrahumanas en una de sus haciendas


 

La máxima instancia judicial de ese país hizo lugar así a la presentación de la Procuraduría General de la República según la cual Ribeiro atraía trabajadores para su hacienda Ouro Verde en el estado amazónico de Pará, donde los mantenía en condiciones comparables a la esclavitud.

 

El senador sólo podía ser acusado por el STF, debido a que los fueros que le corresponden como senador lo protegen de cortes menores.  

 

Ribeiro llegó su banda de legislador representando al estado central de Tocantins por el Partido de la República, que formó parte de la coalición de apoyo al gobierno de la presidente Dilma Rousseff, aunque recientemente se declaró independiente. Su oficina de prensa en el Senado informó que el legislador se pronunciaría posteriormente por escrito sobre la decisión.

 

El caso se conoció en 2004, cuando durante una inspección un equipo del Ministerio de Trabajo encontró a 35 empleados, incluido un menor, en condiciones infrahumanas de trabajo y habitación en su hacienda. Las víctimas carecían, además, de asistencia médica y de derechos laborales básicos, como vacaciones, días libres y pago de cuotas de jubilación.

 

Según el informe de ese equipo, los empleados trabajaban de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde de lunes a sábado, y los domingos desde las 6 hasta el mediodía. El reporte añadió que debían comprar sus alimentos y material de trabajo, los cuales eran descontados de sus salarios, por lo cual siempre se mantenían en deuda con el patrón y sin condiciones financieras de abandonar la hacienda y volver a sus lugares de origen.

 

Los inspectores verificaron también que los trabajadores dormían en viviendas pobres cubiertas con hojas de palma, abiertas a los costados y sin servicios sanitarios ni agua potable. Sin cocina, los alimentos eran preparados en fogatas y los trabajadores debían comer sentados en el suelo o sobre piedras.

 

En su defensa ante el STF, presentada en octubre de 2010, el senador alegó que los trabajadores no tenían impedimento de salir de la hacienda y que sus deudas con el empleador eran pequeñas y que no creaban un compromiso permanente.




Fuente: AP