El prestigioso politólogo turinés Gianfranco Pasquino dialogó con Infobae América sobre el gobierno de Silvio Berlusconi y la situación de las democracias en América Latina

El académico Gianfranco Pasquino fue senador de Italia, se formó con los reconocidos Norberto Bobbio y Giovanni Sartori, y en la actualidad, dirige la Maestría en Relaciones Internacionales que la Universidad de Bologna dicta en Buenos Aires.
-¿Cuál es su evaluación del gobierno de Silvio Berlusconi?
El gobierno de Berlusconi parecía muy estable, porque tenía una gran mayoría parlamentaria, pero en este momento, hay una crisis porque esa mayoría no existe más. Los amigos de Gianfranco Fini, el presidente de la Cámara de Diputados, han decidido que Berlusconi es un dictador –o casi un dictador–. Entonces, crearon su grupo autónomo que se llama Futuro y Libertad. Y van a votar según el contenido de cada una de las leyes. Eso produce inmediatamente una crisis que podremos ver en el Parlamento o no.
-¿Peligra el Gobierno de Berlusconi por la ruptura con Fini?
Peligra, pero casi todos los parlamentarios y todos los partidos tienen miedo de las elecciones. Salvo Berlusconi, porque él va a ganar. Entonces, nadie quiere elecciones inmediatas.
-¿Por qué afirma tan tajantemente que Berlusconi va a ganar?
La mayoría de los italianos no agradece cuando un grupo abandona la mayoría parlamentaria. En este caso, el grupo de Fini fue elegido junto con Berlusconi. Esa mayoría tiene un mandato y lo que hicieron es una ruptura del mandato. Además, Berlusconi sabe hacer mejor que nadie la campaña electoral. No solamente porque le gusta estar de campaña, sino porque tiene los medios y sabe cómo utilizarlos. En particular, la televisión.
-¿Qué opina de Fini?
Fini es un político muy inteligente. Muy frío, si se puede decir. Ha hecho un gran éxito, porque fue ministro de Relaciones Exteriores, fue el vicepresidente de la Convención Europea que escribió el Tratado Constitucional Europeo, y hoy es el Presidente de la Cámara de Diputados. Tiene un cursus honorum envidiable. Ha cambiado muchas de sus ideas de una manera lógica y consecuente. Hoy es un político de derecha moderada, de derecha decente y de derecha europea. Si tiene éxito en su desafío contra Berlusconi y logra crear un partido de derecha moderada, es históricamente importante para Italia.
- Usted fue Senador, ¿cómo ve la izquierda italiana en la actualidad?
La izquierda no existe más, hay pequeños partidos de izquierda que no aportan nada. Tienen ideas viejas y políticos viejos, que se merecen lo que está ocurriendo. Es decir, que desaparecieron del Parlamento, no son el Parlamento en Italia. Como hay un sistema electoral proporcional, sí tienen representantes en municipios, regiones, en el Parlamento Europeo. Pero, como izquierda, no existen más, no tienen ninguna capacidad de elaboración política. Desafortunadamente, el Partido Democrático (PD) no es un partido de izquierda, entonces, no puede representar a los electores de las clases populares, y eso es un problema. El PD es algo que nadie sabe definir precisamente.
No puede jugar un papel progresista, y cuando en un sistema político no hay izquierda, hay muchos problemas. No significa solamente que la derecha vaya a ganar, ganar y ganar. Sino que una parte de los electores quedará insatisfecha, porque la derecha tiene sus electores, sus intereses y sus preferencias.
-¿Entonces la única alternativa a Berlusconi en la Italia de hoy es Fini?
No, Fini puede redefinir el espacio político de la derecha, pero no es una alternativa política a Berlusconi. Puede obligar a Berlusconi a actuar de manera diferente. La izquierda debe redefinirse a sí misma, no puede ser redefinida por un político de derecha.
-¿Qué opina sobre la polémica ley mordaza que impulsa Berlusconi?
Es una polémica totalmente justificada. Esa ley mordaza prácticamente no existe más. La ley no se sostenía, y no por la protesta de los medios, sino también por la protesta de los jueces, la policía y la opinión pública. La mayoría de los ciudadanos creen que sí se pueden escuchar las llamadas telefónicas, sobre todo cuando se trata de seguridad personal y cuando hay problemas de corrupción de los políticos. Berlusconi no tenía la mayoría, ni el apoyo de la opinión pública.
-Si se tiene en cuenta la crisis económica mundial, ¿Europa experimenta un desmantelamiento del estado de bienestar?
No, absolutamente no. Los cambios eran necesarios, algunos fueron hechos. Pero el estado de bienestar continúa, probablemente es el éxito más grande de la historia política y social de Europa. Otros cambios van a ser necesarios, pero Europa mantiene un estado de bienestar que le sirve a todos los ciudadanos europeos. Europa es un gran espacio político y social con prosperidad, ninguna comparación con China y los Estados Unidos es posible. Europa es mejor que China y los Estados Unidos. La calidad de la vida no puede ser únicamente evaluada en referencia a la tasa de crecimiento. Porque en China hay problemas de medioambiente horrorosos, por ejemplo.
-¿Los ajustes afectan a las democracias europeas?
No, la democracia no. Solamente un gobierno perdió las elecciones, el gobierno laborista en Reino Unido, pero fue por la falta de popularidad de Gordon Brown, además de que habían gobernado por 10 años, entonces, el cansancio de los electores ingleses de ver siempre las mismas caras hizo que perdieran. Los otros gobiernos no tienen ninguna crisis política.
-A sabiendas de que existe una gran diferencia entre los países de la región, ¿cuál es el principal desafío en materia de democracia en América Latina?
El mayor desafío es el de convencer a todos los ciudadanos que la democracia es la mejor y la única forma de gobierno. Además, que los ciudadanos deben estar interesados, informados en la política y querer participar. Si lo hacen, las preferencias se expresan y los políticos se ven obligados a tener en cuenta esas preferencias. Entonces, producir, crear los medios de participación política y de influencia política es el primer desafío.
El segundo, es el de coordinar las democracias y producir algo más importante que el Mercosur. El Mercosur es importante, pero creo que otros pasos deben ser realizados.
-Desde la región, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el ex presidente de la Argentina, hoy secretario general de la Unasur, intentan instalar este organismo como ese segundo paso, ¿eso se puede dar?
Creo que sí, todo lo que produzca mayor integración económica y social, y un avance hacia la integración política es bueno.